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Llegó al Quiromasaje en 1994, tras estudiar Naturopatía. Su madre puso en marcha un herbolario en la calle Compostela, en el barrio de Capiscol, y Jesús, que hasta entonces había sido repartidor de periódicos, fue entrando poco a poco en el mundo de la medicina natural y en el de los masajes. «Me gustó, una amiga me animó e hice varios cursos de quiromasaje, masaje deportivo, quiropraxia, reflexología y vendaje funcional». Desde entonces, por sus manos han pasado cientos de pacientes en busca del bienestar, la relajación o la tonificación muscular. Los pacientes acuden a su establecimiento con dolor de espalda, de cabeza, con tirones en una pierna, con esguinces y eso con los masajes se alivia, se va soltando. «La mayoría son lesiones provocadas por malas posturas o el estrés. Trabajar con ordenadores, por ejemplo, machaca porque carga mucho la zona baja de la cabeza». Por ello, Jesús aconseja a todo el mundo que se dé un buen masaje con un experto una vez al mes en la espalda y en las piernas para evitar los dolores. «El primer día la mayoría viene un poco asustado porque les han contado que les va a doler mucho. Después se relajan. Si el masajista aprieta, duele pero hay que forzar solo lo necesario. Si a una persona la estresas porque siente dolor, se contrae y no consigues nada». Fuente: Diario de Burgos |